Antes de tocar el temario conviene saber de dónde partes: cuántas horas reales tienes a la semana, qué has intentado antes y en qué punto se te desordena el estudio. En esta página explicamos el orden de los primeros encuentros, qué esperamos de ti en cada fase y qué no forma parte de nuestro trabajo. No hay atajos ni promesas de plaza: hay un plan que se ajusta a tu convocatoria, tu ritmo y tus límites.
El proceso de entrada no es una matrícula ni una sesión única. Se reparte en cuatro tramos con fechas concretas, entregables revisables y una decisión clara al final de cada uno: continuar, ajustar el plan o detenerlo antes de asumir más carga.
Semana 1 · Días 1 a 5
Empezamos con una prueba diagnóstica de dos horas y una entrevista de cuarenta minutos. Revisamos convocatoria, material disponible y horas reales que puedes sostener. El resultado es un documento con bloques del temario priorizados y una estimación de carga semanal. Si el volumen no encaja con tu disponibilidad, lo decimos en esta fase, no en la sexta semana.
Semanas 2 y 3
Montamos el calendario con bloques de estudio, repasos espaciados y una franja semanal reservada a simulacros. Aquí se ven los primeros roces: días que se caen, temas que se atascan, material que falta. Ajustamos el plan dos veces antes de cerrarlo. Nadie empieza a estudiar en serio hasta que el calendario aguanta una semana real sin reventar.
Semanas 4 a 6
Introducimos simulacros parciales con registro de tiempos, dudas y cambios de respuesta. La corrección no se queda en el número de aciertos: miramos ritmo, resistencia y decisiones bajo presión. Con esos datos reescribimos prioridades del temario. Es la fase donde más gente descubre que su problema no era memorizar, sino gestionar el reloj.
Semana 7 · Cierre del onboarding
Cerramos con una sesión de revisión donde comparamos el punto de partida con los registros de las seis semanas anteriores. Salimos con un plan de estudio autónomo, criterios para detectar desviaciones y una fecha de seguimiento. Si el método no te sirve, lo verás en los datos antes de comprometerte a más meses.
En Prepare Your Face Off no empezamos repartiendo temario. Antes de fijar un calendario conviene saber de dónde partes, cuántas horas reales puedes sostener y qué tipo de prueba tienes delante. Estos son los tramos por los que suele pasar quien trabaja con nosotros, desde la primera consulta hasta la revisión de resultados.
Una sesión para revisar convocatoria, temario y tiempo disponible. Medimos punto de partida en memoria, comprensión y velocidad de lectura, y anotamos las restricciones reales: trabajo, familia, horarios.
Traducimos el temario a bloques semanales con margen para imprevistos. Se definen intervalos de repaso, sesiones de práctica y días de descanso. El plan queda por escrito antes de empezar.
Cada semana combina estudio nuevo, repaso espaciado y simulacros parciales. Registramos tiempos y errores para detectar qué temas se resisten y ajustar la carga antes de que se acumule.
Cuando el temario lo permite, se cronometran pruebas enteras. Analizamos ritmo, resistencia y decisiones bajo presión, no solo el número de aciertos. De ahí salen los ajustes de las últimas semanas.
Antes de la prueba se reduce el volumen y se prioriza repaso de errores recurrentes. Después, una sesión para valorar qué funcionó, qué no y qué conviene cambiar si hay una nueva convocatoria.
Revisa cómo trabajamos y qué esperamos de cada parte. Si el enfoque encaja con tu situación, la evaluación inicial es el punto de partida natural.